lunes, 3 de noviembre de 2008

ROSARIO BLEFARI EN RADIOACTIVA POSADAS




En el nordeste argentino no tenemos la suerte de gozar de las bondades de un estadio económico “estable” (como diría algún master en economía) por lo menos, no para presenciar eventos artísticos resonantes a nivel nacional, ya que a 1200 Km. de la cocina del país todo se encarece; pero de vez en cuando alguien jugado pone las fichas al numero menos apostado y nos da una alegría a los amantes de la escena menos tradicional.
Así fue como el denominado indie pop-rock argento visito Posadas a través de una de sus primogénitas, Rosario Blefari.

Un pub a media luz dejaba ver a un publico plagado de personajes salidos de un film de adolescentes, ocultando sus rostros detrás de modernas cabelleras frontales, portando las clásicas mochilas (algún día me atreveré a revisar alguna para ver que llevan dentro) y esa desprolijidad producida tan característica de la generación Jhon Foss.
Una banda local con aires a Radiohead, Sigur Ros o Sonic Youth preparaba los oídos de los presentes, mientras en el aire se respiraba la incertidumbre de lo que vendrá y la reacción de un publico ignoto ante aquella presencia.
Impaciente en público pedía por el plato fuerte de la noche y minutos después una pequeña figura femenina subió al improvisado escenario de escasa iluminación (tan solo un spot cerca del micrófono central) con su guitarra acústica donde solo la esperaba una banqueta y un micrófono.
"Tienen una hermosa provincia, gracias por traerme y por venir" fueron las palabras que dieron puntapié a una noche de memorables canciones de la etapa solista de Blefari entre ellas, Lobo, paranormal, desubicado y cuaderno del disco Misterio Relámpago y río Paraná de su etapa grupal con los Suárez, tema para lo cual invito a un guitarrista local, Osvaldo de la Fuente para que la acompañe.

Una dulce sesión acústica dejo disfrutar de una artista calida, humilde, comunicativa con el publico, sus tonos disonantes nos llevaron a recordar sus influencias neoyorkinas y post punk, pero el aire pedía mas efervescencia y la invocación tuvo su repuesta.
La banda noise que la había antecedido subió a darle otra escenografita y mucho power al minimalismo blefariano y el show ascendió a un nivel más visceral.
La actitud, energía y autoridad expresada por Rosario fue algo jamás visto por estas comarcas en el traje de una mujer, lo cual provocó sorpresa y estupor en algunos presentes y gran admiración en otros.
Por momentos creímos estar presenciando un recital punk de los suburbios de Londres y en la tercera canción (una increíble version de "estaciones") dejamos de ser simples espectadores y nos prendimos a la efervescencia de esos sonidos macerados y envolventes, mientras Blefari parecía estar en medio de un exorcismo, poseída por una fuerza sobrenatural manifestada a través de movimientos cargados de libertad y sana locura.
Cuando el orgasmo pasó se respiró una sensación de satisfacción en aquel antro Posadeño, todos fuimos parte de lo que muchas veces solo pudimos imaginar a través de las paginas de alguna revista de música especializada, todos nos reconocíamos en las nuestras miradas felices y por una vez nos sentimos actores de una escena reservada a la elite mas exigente.
La misa había concluido, todos rezamos el Rosario, regocijo y liberación fueron los premios a sus más devotos fieles.

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